La transformación energética surgida en Vaca Muerta comienza a escribir un nuevo capítulo en el país: el desembarco del gas natural licuado (GNL) como combustible de sustitución para el transporte de cargas de larga distancia. Una Unión Transitoria de Empresas (UTE) de capitales privados avanza en el desarrollo de una planta de licuefacción de pequeña escala orientada a abastecer a camiones de carga pesada, sentando las bases para una futura red nacional de corredores energéticos.
El proyecto contempla una capacidad inicial de producción de 60 toneladas diarias de GNL, utilizando entre 80.000 y 85.000 metros cúbicos diarios de gas natural proveniente de los yacimientos no convencionales de Neuquén. Al alcanzar su régimen operativo pleno, la instalación generará cerca de 1.800 toneladas mensuales de combustible líquido de bajo costo para el autotransporte de cargas.
Más que un desarrollo aislado, la iniciativa busca convertirse en el primer nodo de una infraestructura energética dedicada a la movilidad pesada, en un momento donde el país necesita transformar la abundancia geológica de Vaca Muerta en una ventaja económica transversal para la minería, la agroindustria y las cadenas exportadoras.
El GNL como alternativa logística y competitiva
Durante décadas, el transporte pesado en la Argentina estuvo supeditado al consumo de gasoil. No obstante, el avance técnico de las plantas motrices a gas y la expansión de infraestructura a nivel global consolidan al GNL como una alternativa concreta para recorridos interjurisdiccionales. Su atractivo radica en tres pilares clave:
- Reducción de costos operativos: Las unidades impulsadas por GNL permiten lograr ahorros de hasta un 40% en el costo del combustible en comparación con los propulsores diésel tradicionales.
- Elevada autonomía: La densidad energética del líquido permite a los camiones superar los 1.200 kilómetros de recorrido con un solo tanque, cubriendo distancias equivalentes a las de un vehículo convencional.
- Reducción de huella de carbono: La sustitución del gasoil por gas natural disminuye en hasta un 50% las emisiones de dióxido de carbono ($CO_2$), una exigencia creciente en las cadenas de valor internacionales.
Esta tecnología ya cuenta con una amplia adopción en países europeos y registra una acelerada penetración en mercados regionales como Brasil y Chile.
Sumar demanda interna para el gas no convencional
Desde la perspectiva del balance energético, el desarrollo del GNL vehicular abre un canal directo para monetizar la producción de Vaca Muerta dentro del territorio nacional. Convertir el gas neuquino en combustible líquido para camiones permite agregar valor en origen, reducir la dependencia del gasoil importado y liberar capacidad de refinación en las plantas locales.
El esquema plantea una relación de complementariedad con el gas natural comprimido (GNC): mientras el GNC se posiciona como la opción idónea para la distribución urbana, servicios y logística de última milla, el GNL se reserva para los grandes corredores pesados y de larga distancia.








