China acelera la electrificación del transporte pesado y presiona al mercado europeo

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Mientras en Europa el debate sobre la movilidad eléctrica continúa centrado fundamentalmente en los autos, China avanza con fuerza en un segmento más complejo: el de los camiones pesados. El gigante asiático está impulsando una adopción masiva de unidades eléctricas que ya comienza a redefinir el escenario global del transporte.

Según distintos análisis del sector, en 2025 cerca de tres de cada diez camiones pesados vendidos en China fueron eléctricos o de nuevas energías, un contraste marcado frente a Europa, donde la participación aún se mantiene por debajo del 5%.

La evolución del mercado chino resulta significativa: en 2021, los camiones electrificados apenas representaban el 0,7% de las ventas, cifra que trepó al 12,9% en 2024 y se acercó al 30% en 2025. Este ritmo de crecimiento, impulsado por políticas públicas y desarrollo industrial, posiciona al país como líder en la transición energética del transporte pesado.

Sin embargo, electrificar camiones presenta desafíos mayores que en el caso de los vehículos livianos. Las necesidades energéticas son más exigentes, el peso de las baterías impacta en la capacidad de carga y todavía persisten dudas en el sector sobre la adopción de estas tecnologías en operaciones de gran escala.

El avance chino no es casual. Desde 2020, el gobierno implementó regulaciones que obligan a industrias clave —como acero, cemento y energía— a incorporar vehículos eléctricos con eficiencia energética en sus operaciones logísticas, bajo riesgo de restricciones productivas en días de alta contaminación.

A esto se suman incentivos económicos para reemplazar flotas diésel, lo que permitió consolidar un mercado interno de gran escala, cadenas de suministro integradas y una competencia que acelera la innovación.

En términos operativos, el costo por kilómetro de un camión eléctrico en China puede ser hasta un tercio del de un diésel. Aunque la inversión inicial es más alta, la amortización puede lograrse en un plazo cercano a los dos años.

El despliegue de infraestructura también resulta clave. El país viene desarrollando corredores logísticos electrificados —conocidos como “corredores verdes”— que integran estaciones de carga específicas para camiones a lo largo de autopistas estratégicas.

Uno de los ejemplos más relevantes conecta el puerto de Tianjin con la región de Gansu a lo largo de más de 2.000 kilómetros. En paralelo, compañías como CATL avanzan con sistemas de intercambio de baterías que permiten reemplazar una unidad descargada en apenas minutos, reduciendo tiempos de inactividad.

Pese a los avances, la electrificación total aún enfrenta limitaciones. Los camiones destinados a trayectos cortos o recorridos fijos lideran la transición, pero las rutas de larga distancia siguen siendo un punto crítico.

Actualmente, un camión pesado eléctrico puede recorrer entre 200 y 300 kilómetros por carga, una autonomía suficiente para operaciones urbanas o portuarias, pero todavía insuficiente para recorridos interregionales que pueden superar los 1.000 kilómetros diarios.

El avance chino ya comienza a proyectarse hacia el mercado europeo. Fabricantes como BYD, Sany y Sinotruk, entre otros, planean ingresar en 2026 con propuestas hasta un 30% más económicas que los valores promedio del mercado europeo.

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