Es imprescindible la recuperación de nuestras rutas

ER120-NT-Rutas1

“ Existen en Argentina Cámaras, prestigiosas Universidades, Institutos, organismos públicos y privados que se ocupan de esta problemática desde hace más de 100 años. No es nuestra idea adentrarnos en un tema tan extensamente analizado. Pero desde la mirada de un sector fabril que provee acoplados y semirremolques que concretamente están destinados a transportar todo tipo de bienes por carretera, queremos cooperar a llamar la atención sobre el estado de deterioro al que se ha llegado actualmente”

Anticipémosnos a decir que conocemos que el Gobierno Nacional está abocado al esfuerzo de suprimir el déficit fiscal para contener gastos, por imprescindibles que sean, para controlar la inflación y no gastar más de la capacidad que el presupuesto otorga a las distintas áreas que abarca, y explicitar que también entendemos que existen prioridades de enorme jerarquía. Pero que ello no nos impida resaltar las implicancias que el deterioro de la red vial nacional tiene al afectar la seguridad de bienes y personas, la modernización que se pretende en todo sentido y al desarrollo y crecimiento productivo al que se apunta, sin el cual no habrá futuro ni presente; sólo agravamiento de una situación a la que nuestro país no debería haber llegado.

Infraestructura vial y seguridad en Argentina: un desafío urgente

La red vial argentina constituye un pilar estratégico para la economía, la conectividad y el transporte de bienes y personas. Sin embargo, la infraestructura atraviesa un estado crítico: aproximadamente el 70 % de la red nacional se encuentra en condiciones regulares o malas, con baches, fisuras, erosión y puentes envejecidos que afectan la seguridad y la eficiencia logística. La situación es aún más compleja en las redes provinciales y municipales, mayormente sin pavimentar, lo que limita la conectividad y el desarrollo regional.

El deterioro no es casual. Décadas de inversión insuficiente y desfinanciamiento histórico han dejado un sistema con recursos limitados para mantenimiento y modernización. Este abandono se refleja en mayores costos operativos para el transporte, retrasos en la circulación de mercaderías y un riesgo elevado de accidentes viales.

El impacto económico del deterioro vial sobre el transporte de cargas es directo y creciente. Cada kilómetro en mal estado implica mayor consumo de combustible, por las frecuentes frenadas, cambios de marcha y desvíos que rompen la continuidad del viaje. A ello se suma el desgaste prematuro de neumáticos y suspensiones, que deben soportar baches, deformaciones y banquinas erosionadas. Los equipos sufren roturas más frecuentes en ejes, frenos y sistemas de amortiguación, lo que acorta la vida útil de las unidades y obliga a un mantenimiento más costoso. En un contexto donde los márgenes operativos del transportista son cada vez más ajustados, estas fallas encarecen el flete, reducen la productividad y debilitan la competitividad del sector. En definitiva, la ruta deteriorada no solo retrasa el tránsito: erosiona también la rentabilidad y la seguridad de todo el sistema logístico nacional.

Siniestralidad y mortalidad vial

Los datos del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) muestran un panorama mixto. Entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, los accidentes graves —aquellos con al menos un lesionado de consideración— descendieron un 22,1 %, y la cantidad de lesionados graves cayó un 13 %. Sin embargo, la tasa de mortalidad aumentó un 23,8 %, mientras que la relación de muertos por accidente grave pasó de 0,31 a 0,49. Esto indica que, aunque los siniestros son menos frecuentes, su letalidad ha crecido, evidenciando la urgencia de mejorar la seguridad en rutas deterioradas.

Recuperemos nuestras rutas

Conforme la opinión mayoritaria del mundo académico y profesional del transporte de cargas por carretera, la solución requiere un enfoque integral que combine mantenimiento, innovación y financiamiento sostenible:

  • Plan estratégico nacional: definir metas claras y coordinación entre jurisdicciones, priorizando tramos críticos y optimizando recursos.
  • Mantenimiento preventivo y gestión inteligente: incorporar tecnologías de monitoreo, sensores y análisis de datos para decisiones basadas en evidencia.
  • Modernización de corredores y accesos logísticos: ampliar y fortalecer rutas clave para sectores productivos y comercio exterior.
  • Infraestructura resiliente y sostenible: utilizar materiales duraderos, soluciones de drenaje y tecnologías que mitiguen el impacto ambiental y el desgaste climático.
  • Atraer inversión privada y mecanismos de financiamiento mixto: concesiones, licitaciones y modelos de participación público-privada garantizan recursos continuos sin comprometer la competitividad del transporte.
  • Capacitación profesional y participación ciudadana: formar técnicos especializados, fomentar la concientización vial y promover el uso responsable de las rutas.
  • Actualización normativa y sistemas integrales de gestión: garantizar estándares uniformes de seguridad y durabilidad en toda la red vial.

Proyectan inversiones

El Gobierno lanzó una licitación nacional e internacional para transferir al sector privado más de 1.800 km de rutas y autopistas, en el marco de la segunda fase de la Red Federal de Concesiones (RFC), una iniciativa impulsada por el Ministerio de Economía.

Se licitarán dos tramos: Sur–Atlántico–Acceso Sur, de 1.325 km (rutas 3, 205, 206 y autopistas Ricchieri, Newbery y Ezeiza–Cañuelas); y Pampa, de 547 km (Ruta 5, entre Luján y Santa Rosa). La RFC totaliza 4.400 km distribuidos en ocho corredores que recorrerán Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y La Pampa, a adjudicarse de manera progresiva.

El ministro Luis Caputo sostuvo que el objetivo es modernizar la red vial, atraer capital privado y reducir los costos de mantenimiento del Estado, mejorando a la vez la seguridad y calidad de los caminos.

El anuncio se produjo tras la reunión del presidente Javier Milei con gobernadores, donde se planteó la necesidad de reactivar proyectos de infraestructura paralizados. El canciller Pablo Quirno aclaró que no se retomará el esquema tradicional de obra pública, reafirmando que las inversiones deberán financiarse con capital privado. En paralelo, siete oferentes presentaron propuestas para los corredores Oriental y de Conexión, de 741 km, con financiamiento del BICE.

Invertir en infraestructura y seguridad vial no es solo una necesidad urgente, sino una oportunidad estratégica. Una red moderna, bien mantenida y segura reduce accidentes, mejora la competitividad y fortalece el desarrollo económico. Cada kilómetro recuperado y cada medida preventiva implementada contribuye a un transporte eficiente y seguro, clave para el futuro de Argentina.

About Author